En el tiempo de descanso

Queridas familias:

Después de un curso de trabajo intenso y de crecimiento, marcado por el clima de alegría que hemos vivido este año en el Colegio, ha llegado el verano y, con él, las vacaciones.

Hay mucho que agradecer ahora que reflexionamos viendo las aulas vacías. Gracias a los alumnos por este trabajo tan bien hecho; y gracias a los profesores por entregarse a ellos con tanta dedicación. Con esa entrega, nos han recordado el regalo que nos ha hecho Dios en nuestra Madre y Reina, que siempre nos lleva de su mano.

Esto lo han recordado con alegría y desde la alegría. Todo el personal del Colegio ha trabajado con esfuerzo y empeño durante este año con la intención de construir un clima donde la alegría fuese como el pegamento que ayuda a crear la unidad. No nos hemos asustado ni frenado con los fallos que se hayan podido cometer, sino que hemos entendido que son parte del proceso de educación. Y entre todos hemos favorecido que nuestros alumnos conquisten un poco más el lenguaje que eleva al otro, que enaltece al compañero y al amigo, al de clase, al amigo protector y al amigo protegido. De este modo, ese lenguaje ha contribuido a crear ese clima. Y, así, se ha hecho posible la acción de Dios a través de su Madre en el Colegio, que nos ha regalado un año más –en mi parecer, con especial entrega–, las gracias de la acogida y de la transformación interior.

Con el verano, llega el envío. Después de este trabajo y esta entrega se acerca el tiempo de descanso. Ante las vacaciones de los primeros congregantes de Schoenstatt, el padre Kentenich se preocupaba con miedo a que olvidaran todo lo que habían vivido durante el curso. El mundo es fuerte y quizá nos hace, en ocasiones, olvidar a nuestra Madre. Pero nosotros sabemos que descansar no es no hacer nada o entregarse al ocio del mundo. Descansar es cambiar el ritmo del día a día, pero mantener la mirada hacia lo Alto y, durante un tiempo, favorecer el llenarnos especialmente del Amor de Dios. Ese Amor que descubrimos y al que nos hemos consagrado en el final de curso en el Cerro de los Ángeles. Porque para seguir entregando, como hemos entregado todos durante este curso, debemos llenarnos de ese Amor, y así que Él sea el que llene de sentido y de fecundidad la entrega.

Llegan las vacaciones y con ellas llegan situaciones nuevas. Tentaciones de pasarse una mañana entera sin hacer nada, simplemente en un sillón viendo la televisión, jugando a videojuegos o distrayéndose con pasatiempos más o menos entretenidos o estériles. ¡No dejéis que vuestros hijos caigan en esa tentación! Vacaciones no es sinónimo de pérdida de tiempo, sino momento de llenarse de fuerzas, de cargar las pilas para seguir creciendo. Buscad disfrutar de ratos de calidad con vuestros hijos, de paseos llenos de conversaciones donde podáis regalarles vuestra experiencia y la belleza de vuestra vida; buscad momentos de actividades compartidas con ellos, con los amigos de la familia; momentos de deportes, de disfrute de la naturaleza. Regaladles también momentos de lectura y de profundización.

Sobre todo, ayudad a vuestros hijos a escoger los momentos especiales de cada día para encontrarse con su Madre. Ella los está guiando desde su Santuario y su mirada vela constantemente sobre ellos y vuestras familias, sin soltar su mano. Si tienen esos momentos, Ella hará que estas vacaciones sean perfectas, porque todo les hablará de Jesús, que está sosteniendo la Creación desde los sagrarios del mundo, donde está escondido, para hacernos felices a cada uno de nosotros.

¡Que no se olviden de María! Tienen su fuerza, que han recibido a lo largo de este curso. Y la han recibido de forma muy concreta:

  • Los alumnos de primer ciclo de Infantil, mediante la bendición de sus padres, con la fuerza que emana del Sacramento del Matrimonio donde Dios se hace presente.
  • Los alumnos de 1° de Educación Infantil han conquistado las capas de ayudantes de la Virgen. Ayudadles a agarrarse a ellas para que Ella les dé la fuerza para ayudar y ser más grandes.
  • Los de 2° de Infantil han ganado sus cetros y espadas, y han sido investidos princesas y caballeros del Reino de María. ¡Y ése no es cualquier reino!
  • Los de 3° de Infantil han recibido las bolitas roja, amarilla y verde. Cuánto esfuerzo por ganarlas. No han de olvidar ni un día, ni un minuto, que pase lo que pase, les digan lo que les digan, tienen el cariño de la Virgen María. Así que pueden agarrarse a él.
  • Los de 1° de Primaria, más mayores, han recibido el regalo de la lectura y un gran crecimiento. Proporcionadles buenos libros, para seguir creciendo y así conocer más el Amor de Dios.
  • Los alumnos de 2° de Primaria han ganado el sacramento de la confesión. ¡Gran regalo! Acercadlos a recibirlo con frecuencia, porque así renovarán la fuerza de Dios en ellos, y no hay nadie más fuerte.
  • Los de 3° han recibido lo más grande: a Jesús mismo en la comunión. Acompañadlos a comulgar con frecuencia y ayudadles a custodiar a Jesús escondido en sus corazones. Él es el que hará estas vacaciones inolvidables.
  • Los de 4° han crecido indagando y aprendiendo, han construido amistades sólidas entre ellos y se han dado cuenta de que, por ser pequeños, con la fuerza del Espíritu Santo, pueden ser los más grandes.
  • Los alumnos de 5° han descubierto todo lo que pueden hacer juntos si miran a María. Con cariño la han custodiado y cuidado en el Cerro de los Ángeles el día de nuestra Consagración al Sagrado Corazón de Jesús; y han puesto alma, con su música, a las celebraciones del Colegio.
  • Las alumnas de 6° de Primaria han coronado a María. ¡Se llevan una Reina! ¡La reina más grande y poderosa! Recordadles siempre que se agarren fuertemente a su mano y no la suelten ni un segundo.
  • Y las alumnas de 1° de la ESO han luchado por dejar huella en el mundo y así han descubierto la huella de Dios que se hace presente en sus vidas a través de sus amigas, también de sus familias y profesores a pesar de todos nuestros fallos, y así han conquistado un poco más del Reino de María. Ayudadles a seguir conquistándolo estos días en el camino de la vida y a no dejar que nadie, por muy atractivo que sea, las separe de Ella.

Queridos padres, custodiad estos tesoros que llevan vuestros hijos en sus corazones, por favor. Hacedlos crecer, para que den fruto abundante y los lleven hacia el Paraíso, la tierra a la que pertenecen. Y disfrutad mucho con ellos estas vacaciones.

Un abrazo,

 

Pablo Siegrist Ridruejo

Director