Conciencia de nuestra dignidad

Queridas familias:

Este mes hemos tenido la posibilidad de reflexionar acerca de la importancia de ser conscientes de nuestra propia dignidad. La ponencia impartida conjuntamente en el Colegio entre la Dra. Elena Postigo, profesora de la Cátedra de Bioética de la Fundación Jérôme Lejeune y de la Universidad Francisco de Vitoria, y la Hermana Susana María Dinamarca, de nuestro Departamento de Formación, dejó patente la necesidad de vivir cada hecho concreto con la conciencia clara respecto de un asunto tan valioso, para poder trasladarla así a cada uno de nuestros alumnos.

La educación se produce en gran medida en la imitación (casi “por ósmosis”), por la que el niño o el joven confronta  los planteamientos propios de vida del educador con la realidad que a él le toca vivir. La fuerza del vínculo que existe entre ese educador y el alumno o hijo hace que la imitación se vuelva más necesaria e inconsciente, y por tanto la coherencia entre la vida y la palabra se vuelve un elemento crítico cuya fortaleza hace que todo el proceso educativo sea eficiente; y cuya ausencia puede poner en juego el proceso entero.

Ser conscientes cada uno de nosotros, educadores (profesores o padres), de la dignidad inherente que nos corresponde –dignidad ontológica– y que nadie puede quitarnos, aunque nos tratase indignamente, debe hacer que cada uno de nuestros actos responda a esta conciencia de la propia dignidad. Y es que en cada gesto estamos siendo observados, de forma inconsciente o no, por aquellos a los que nos debemos como autoridad, para ofrecerles su educación. Tenemos una responsabilidad esencial: enseñarles a ellos que son dignos, que su dignidad es valiosa e inalienable y que deben vivir una vida acorde a ella. Aquí se juega la felicidad de nuestros alumnos: les debemos, por tanto, esta coherencia.

En el Colegio Nuestra Señora de Schoenstatt sabemos, además, que la dignidad de nuestros alumnos no es sólo eso, sino que es sagrada: son hijos de Dios e hijos de María, nuestra Reina. No podemos pasar por alto ni un día un hecho tan decisivo. Nuestra unión a la celebración mundial de “Mater Fátima” el pasado día 20 de febrero, mediante la adoración del que nos ha creado como sujetos de tanta dignidad, nos enseñó esta realidad en la vida: Jesús, Dios Hijo mismo, encarnado y encadenado en la custodia por amor a todos nosotros, fue bendiciendo a cada alumno y a cada profesor, desde las manos de don Borja, nuestro Capellán. La solemnidad de ese momento la captaron todos, incluso los pequeños de uno y dos años, que se mantuvieron toda la celebración alegres y expectantes. Todos ellos son dignos de recibir lo mejor de nosotros. Estad seguros de que estamos decididos a dárselo.

Un abrazo,

Pablo Siegrist Ridruejo

Director