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La montaña se vuelve un lugar privilegiado de oración


Vivimos, una vez más, una de esas experiencias que dejan huella: el viaje de esquí con las familias del colegio.

Este año volvemos a Cerler, una estación muy acogedora que ofrece pistas para todos los niveles. Nos alojamos, como siempre, en un hotel a pie de pista; sencillo, pero muy cómodo para todos, especialmente para los más pequeños.

Cada mañana, a las 9:00, la recepción del hotel se convierte en un hervidero de cascos, gafas de sol, guantes perdidos y mucha emoción. Los niños se reúnen con sus profesores para ir juntos a sus clases, mientras los padres nos organizamos: unos salen a esquiar y otros disfrutan de los paseos por la montaña guiados por nuestro querido D. Borja. Conversaciones tranquilas y paisajes impresionantes, ¡todo sin necesidad de esquís ni riesgo de agujetas extremas! 🙂

A la hora de comer, nos encontramos casi todos en el restaurante de las pistas. Mucha hambre, un poco de caos, pero también un momento precioso para compartir lo vivido durante la mañana y coger fuerzas para la tarde. Después, los esquiadores regresan a las pistas.

A las 17:00 volvemos al hotel para un merecido descanso. Poco después, a las 18:00, los niños retoman sus actividades con los monitores, mientras los padres aprovechamos para descansar o compartir un rato tranquilo en el bar del hotel con otros padres.

Al final del día, la montaña se vuelve un lugar privilegiado de oración. Caminamos juntos a la iglesia del pueblo para asistir a la misa celebrada por D. Borja. Es un momento de gratitud y de conversión que da sentido a todo lo vivido durante el día. Escuchamos palabras que nos orientan la mirada, que nos sostienen y nos educan. Podemos así contemplar las maravillas que el Señor hace en nosotros.

Tras la cena, el día termina con juegos, risas y convivencia entre padres e hijos.

Un viaje maravilloso, marcado por el deporte, la belleza de los paisajes y, sobre todo, la alegría de la buena compañía.

Disfrutar bajo el cuidado de la Mater, junto a tantas familias amigas, es un privilegio.

Estamos muy agradecidos por otro año de recuerdos con nuestros hijos.

Familia Guedes