Colegio Santuario

“O somos, o no somos”

P. Kentenich.

Santuario Nuestra Señora de Schoenstatt

Nuestro Colegio nace en el Santuario de Schoenstatt y desarrolla toda la vida desde él. En este Santuario María actúa como Educadora, lo ha demostrado ampliamente durante los últimos cien años: obra milagros de transformación interior y gesta familia a imagen de la Trinidad con quienes se vinculan a Ella, preservándoles de la desvinculación y desarraigo propios de nuestro tiempo.

Los Santuarios de Schoenstatt son los nuevos monasterios en la actualidad, en ellos se forja la cultura: por la alianza de amor con María, las personas se comprometen con su entrega a Ella; y Ella se compromete a hacerse presente en el Santuario con una presencia fuerte y eficaz. Es el “nada sin Ti, nada sin nosotros”: así, María se compromete a forjar a través de estas personas un mundo nuevo, con los valores de Cristo.

La atmósfera del Santuario es la atmósfera del Colegio, en él encontramos cogimiento, un climaque nos saca un comportamiento de altura, nos transforma, y una misión y sentido a todo el quehacer diario. El carisma de Schoenstatt es aplicado a la VIDA cotidiana. Formamos alumnos libres, firmes, comprometidos con María. Reforzamos la vida NATURAL de nuestros alumnos, para permitir la acción de la GRACIA. Entregamos a los alumnos el estilo de la vida en alianza, de modo que adquieren la responsabilidad de cuidar que María permanezca en el Santuario y en el Colegio, que pasa así a ser un Santuario Colegio.

Historia

Fundado en 1970 por la Comunidad de las Hermanas de María de Schoenstatt. El Instituto Secular de Schoenstatt Hermanas de María, parte integrante de la Familia de Schoenstatt, tiene su origen en 1.926. Fue fundado por el Padre Kentenich en Alemania y hoy día está constituido por 2.300 hermanas en todo el mundo.

Sólo personalidades íntegras, firmes y autónomas podrán dominar la vida del siglo XXI con soltura y serenidad, en un equilibrio creativo entre la apertura al mundo y la configuración del mismo.

Es en Dios y desde Dios, es en el marco de una familia a la que acompañamos muy de cerca en su crecer y madurar, y es valorando el enorme potencial del convivir en sociedad, como establecemos las premisas de nuestro quehacer educativo.

Las Hermanas de María

Entregan al alumno la vivencia del Dios de la vida. Una experiencia que le dará un sentido, un modo de interpretar su realidad, que transciende la mera motivación del logro por el logro, por eso tiene una fuerza mayor. Una vivencia que le regala un vínculo interior con Dios, una relación personal con Él, y en esa fuerza afectiva encuentra también una motivación mayor para el enfrentamiento a la exigencia. De esta manera aprende a vivir la Fe práctica en la Divina Providencia: Confiando en el cuidado de Dios y activo y atento para descubrir su conducción, ¿qué me quiere decir Dios con esto? A esto le llamamos la “Ley de la puerta abierta”.

Misión

Bajo la protección de María, queremos aprender a educarnos a nosotros mismos para llegar a ser personalidades libres, firmes y que unen la tierra y el Cielo.

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