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Coronar a María, un signo más de victoria


En nuestro Colegio suceden cosas grandes. Tanto así, que muchas veces nos queda la impresión que hay una cierta desproporción entre lo que prevemos y lo que finalmente vemos como fruto.

Ejemplo claro de esto fue lo que vivimos al finalizar el mes de María al coronar a la Mater como Reina de la Esperanza en nuestro edificio de Secundaria y Bachillerato.

En la espiritualidad de Schoenstatt, coronar a la Virgen tiene un significado muy profundo y una historia de larga data. Lejos de ser colocar un adorno en su imagen, significa la expresión de nuestra disponibilidad total ante Ella como Madre y Reina. No es solo un acto de devoción o de reconocimiento. Es implicarse uno mismo en una profundización del vínculo con María, especialmente cuando experimentamos que nuestras fuerzas y posibilidades llegan hasta un punto y el paso que sigue solo puede ser confiarlo todo a un poder más grande.

Siendo honestos, la experiencia de impotencia en nuestra vida es múltiple y cotidiana. Cada uno, desde su propia realidad, tiene vivencias donde el límite de nuestra naturaleza se hace evidente. Puede ser el límite físico, moral o espiritual. Esto no es una “falla de fábrica” o algo que debamos erradicar. Es parte de nuestra condición creatural y la condición de posibilidad para experimentar la necesidad existencial de ser sostenidos y conducidos por el amor cercano y providente de Dios.

Nuestros alumnos comprenden muy bien esta realidad. Llamar a la Virgen María, Reina es algo natural, confiarle sus preocupaciones y necesidades, desde las más exteriores a las más íntimas, es algo que aprenden a hacer desde muy pequeños y que a medida que van creciendo se va transformado en una forma de relacionarse con Ella y de comprenderse a sí mismos.

Esto se expresó de forma concentrada al terminar nuestro mes de María en el Colegio. La tradicional procesión fue presidida por la imagen de la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt que acompaña a nuestros alumnos en el edificio de Secundaria y Bachillerato. Al finalizar nuestro recorrido, en el atrio del Santuario, le ofrecimos cada clase la conquista original de la corona y acompañados de la oración compuesta por alumnos de Bachillerato la reconocimos como Reina de la Esperanza. Todos los que estuvimos presente en ese momento, sabemos lo que le entregamos y ofrecimos a María. Sabemos que Ella nos escuchó y recibió atenta nuestra necesidad. Sabemos también que, en los tiempos precisos, Ella manifestará su poder y nos recordará que el 29 de mayo del 2026 le dimos una corona, que Ella es fiel a su Alianza y de una u otra forma actuará como tal en nuestras vidas.

Los invito a detenerse y rezar una vez más la oración de coronación y así sepamos bien quién reina entre nuestros alumnos.

Madre, Reina y Educadora nuestra,

hoy te queremos coronar con conciencia y con fe, por todos los que un día llegarán a este colegio a estudiar en la ESO y Bachillerato.

Te coronamos como Reina del colegio, Reina de la Esperanza para que nos guíes en el estudio, en el esfuerzo diario y en las decisiones que marcan nuestros actos.

Te coronamos como Reina de este colegio para que sea un lugar de respeto al prójimo, lugar de trabajo y de verdad, donde aprendamos a ser mejores personas y no solo mejores estudiantes.

Te ofrecemos nuestro trabajo, nuestras ganas y también nuestros errores.

Te damos gracias por todo lo aprendido hasta ahora y te pedimos que nos fortalezcas como grupo, que nos ayudes a convivir mejor en clase, a tener paciencia, responsabilidad y sentido de equipo, y a dar lo mejor de cada uno, para seguir creciendo como personas y como comunidad.

Te coronamos también, Mater, como Reina de la Esperanza, Protectora de las Familias de este colegio; te damos gracias por quienes nos cuidan y nos educan cada día; por nuestros padres y familias, por los profesores, encargados y todo el personal del colegio, Por su esfuerzo, su dedicación y su ejemplo.

Cuídalos, acompáñalos y ayúdalos en su tarea, para que juntos sigamos construyendo

Un colegio unido, fuerte y lleno de sentido.

Madre, sé Reina de la Esperanza y guíanos en lo académico, en la convivencia y en la fe;

Acompáñanos en el colegio y en nuestras familias y llévanos siempre hacia tu Hijo Jesús, hoy y siempre. Amén.

Hna. M.Clara Greene

Jefa de formación