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Nuestros alumnos en el Concurso Intercentros de Matemáticas


Salir del aula, entrar en una facultad universitaria y enfrentarse a problemas matemáticos exigentes junto a alumnos de otros centros es, para muchos estudiantes, una experiencia desafiante y emocionante. Esto es exactamente lo que vivieron nuestros alumnos al participar en el Concurso Intercentros de Matemáticas de la Comunidad de Madrid, celebrado en la Facultad de Ciencias Matemáticas de la UCM.

Este tipo de experiencias refleja también el perfil de alumno que, en el Bachillerato Internacional, opta por cursar Matemáticas de Nivel Superior. Se trata de “estudiantes que se sienten cómodos manipulando expresiones algebraicas, reconociendo patrones y comprendiendo su generalización; que cuentan con sólidas habilidades algebraicas y disfrutan dedicando tiempo a resolver problemas y que encuentran satisfacción en la resolución de problemas difíciles”.

La jornada del concurso se organizó en tres pruebas diferentes: por equipos, de relevos e individual, cada una diseñada para poner a prueba no solo los conocimientos matemáticos, sino también la capacidad de razonamiento, la perseverancia y el trabajo en equipo. Más allá de los resultados, participar en este tipo de encuentros permite a los alumnos vivir las matemáticas de forma distinta: más creativa, colaborativa y centrada en el reto intelectual.

Para María Arbona, de 2.º ESO, la experiencia comenzó con nervios: era un reto nuevo y además se celebraba en la universidad, lo que hacía el ambiente todavía más especial. Las pruebas le parecieron exigentes, pero precisamente eso fue lo que más le motivó. “La idea de retarme me gustó mucho”, explica. En la prueba por equipos se sintió cómoda trabajando con su compañero y cree que juntos hicieron un buen trabajo. Sin embargo, confiesa que la prueba que más disfrutó fue la individual, porque le permitió pensar por sí misma y depender únicamente de su propio razonamiento.

La prueba de relevos fue quizá la más intensa y emocionante. Cada alumno debía resolver su parte del problema para que el siguiente compañero pudiera continuar, por lo que cada respuesta tenía consecuencias para todo el grupo. “Sentía mucha responsabilidad porque los demás contaban con mi resultado”, recuerda María. Al mismo tiempo, destaca que esta dinámica les permitió complementarse y confiar en el trabajo de los demás.

Los alumnos valoraron también muy positivamente la organización del concurso. Según cuentan, los organizadores supieron crear un ambiente cercano y relajado: explicaban todo con claridad, hacían bromas para aliviar los nervios y el amplio espacio de la facultad ayudaba a concentrarse y disfrutar de la experiencia.

Para Juan Ignacio de la Fuente, también de 2.º ESO, la jornada fue sobre todo una oportunidad personal: “Ha sido una oportunidad de probar mis capacidades, de ver hasta dónde puedo llegar y también de disfrutar de la experiencia.

En el caso de los alumnos de 3.º ESO, el esfuerzo fue aún mayor. Participaron en el concurso justo después de varios días de convivencias que habían incluido adoraciones nocturnas; os podéis imaginar en qué estado de descanso se encontraban. A pesar de esta dificultad, afrontaron la prueba con ilusión y demostraron un gran compromiso.

Este tipo de experiencias encaja profundamente con la visión educativa del colegio, que entiende la educación como una formación integral de la persona. Al enfrentarse a retos reales, colaborar con otros y descubrir de lo que son capaces, los alumnos desarrollan confianza en sí mismos, espíritu de superación y capacidad de cooperación, cualidades fundamentales para su crecimiento personal.

Experiencias como esta permiten a nuestros alumnos descubrir las matemáticas desde una perspectiva diferente, enfrentándose a retos que exigen ingenio, colaboración y perseverancia, y comprobando que las matemáticas también pueden ser una aventura compartida.

Queremos agradecer especialmente a los alumnos participantes y a sus familias, que con gran generosidad compartieron su mañana de sábado para hacer posible esta experiencia.

María de la Concepción Martín Robles

Jefa del Departamento de Ciencias