Una educación católica innovadora para construir un futuro más humano


Según el barómetro realizado por el colegio Nuestra Señora de Schoenstatt al 79,54% de las familias les parece fundamental que la innovación esté vinculada a la enseñanza. A la hora de enseñar, en los colegios, se buscan métodos que faciliten la motivación y el aprendizaje. La tecnología es una más de las herramientas que los docentes tienen a su disposición para apoyarles en sus lecciones, aunque no la única.

Cuando se habla de innovación en las aulas normalmente se asocia a la tecnología y es que ahora, es sin ninguna duda, la protagonista de todos los avances. Pero aunque la idea de innovación, en muchos casos, está ligada a la tecnología, la gran palanca de innovación en la educación tiene su base en los modelos pedagógicos y en las metodologías, donde la tecnología es una más de las herramientas que los docentes tienen a su disposición para apoyarles en su labor.

La gran palanca de innovación en la educación tiene su base en los modelos pedagógicos y en las metodologías

 

¿Por qué es posible una Educación Católica Innovadora?

En primer lugar, Nuestro Colegio nace en el Santuario de Schoenstatt y desarrolla toda la vida desde él. En este Santuario María actúa como Educadora, lo ha demostrado ampliamente durante los últimos cien años: obra milagros de transformación interior y gesta familia a imagen de la Trinidad con quienes se vinculan a Ella, preservándoles de la desvinculación y desarraigo propios de nuestro tiempo.
Los Santuarios de Schoenstatt son los nuevos monasterios en la actualidad, en ellos se forja la cultura: por la alianza de amor con María, las personas se comprometen con su entrega a Ella; y Ella se compromete a hacerse presente en el Santuario de un modo fuerte y eficaz.

La figura de María como educadora y la estimulación son fundamentales a la hora de motivar y llegar a cada uno de los alumnos.

Está claro que cuanto más atento esté el alumno en clase más aprenderá, pero… ¿Cómo se logra que no se pierda el interés?

A través de actividades manipulativas el alumno recibe experiencia real en el aprendizaje. Enseñar no solo las cosas teóricamente sino además como se pueden aplicar en la vida hace que se interiorice mejor. Si en vez de una fila de operaciones un niño tiene delante la  alineación de un partido de fútbol y tiene que resolver las cuentas para ver en qué posición juega cada miembro del equipo,  posiblemente lo hará prestando más atención. Pasa lo mismo si ven de primera mano, en un experimento, cómo funcionan los pulmones haciendo palpable algo que, de otra manera, solo podrían imaginar.

Hay que tener en cuenta que para que se realicen estas actividades en el aula se requiere trabajo fuera de ella, es decir, los profesores tienen que buscar maneras originales y llamativas para captar la atención de unos alumnos acostumbrados a recibir muchos estímulos y demasiada información. Conocer la realidad del alumno en estos casos es importante para acercarles a las lecciones. Por ejemplo, hacer unos cromos, de esos con los que juegan en el patio, en clase para trabajar valores como el trabajo en equipo es una buena manera de trabajar la unidad de grupo. Una más de las tareas de un profesor es comprender a sus alumnos y adaptarse a ellos.

Sin embargo, todas las motivaciones y actividades lúdicas no nos deben apartar del objetivo principal, que el alumno adquiera conocimientos y competencias académicas. Se trata de ser capaz de mantener al niño despierto pero sin quitar importancia a aprender. Mantener el rigor es esencial, conceptos como la memoria y la técnica, son necesarios para el desarrollo del alumno, así como fomentar el esfuerzo y la responsabilidad.

Una parte de la innovación educativa tiene que ver con las dinámicas sobre las que se fundamentan el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es muy importante para hacer realidad aquello de “aprender a aprender”, basar todo el proceso de aprendizaje de los alumnos en la reflexión y la indagación, es decir, que los alumnos adquieran los conocimientos por sus propios medios.

Mercedes Becerra, profesora de matemáticas y física y química del  colegio Nuestra Señora de Schoenstatt habla de la indagación para fomentar la curiosidad y las ganas de aprender por su cuenta.  Consiste en que antes de explicar un tema los alumnos se interesen por él e investiguen, es decir que el alumno forme parte del proceso de aprendizaje, que no se sientan meros espectadores.

La innovación está presente en las aulas de muchas maneras, especialmente en el cómo se enseña. Contar con las nuevas tecnologías es un apoyo extraordinario a todo lo anteriormente expuesto, pero nunca podrá sustituirlo. Para que el aprendizaje sea inolvidable se debe regalar una vivencia e involucrar todas las dimensiones de una persona. . La innovación va más allá de herramientas, es metodología y mientras haya niños que aprendan,  habrá profesores que aprendan a enseñar.

Si quieres puedes profundizar en el modelo pedagógico y la metodología de nuestro colegio en los siguientes enlaces:

Modelo pedagógico

Metodología

 

Teresa Cubillo

Observatorio de la Educación para un Futuro más Humano