NewsletterSin categoría

¡Bienvenido 2026!


¿Sabían que el 22 de enero de 1926, despegó desde La Rábida (España) el avión llamado «Plus Ultra» que después de recorrer 10.270 km en 59 horas y 39 minutos, cumplió el sueño de unir por aire Europa y Latinoamérica?

O quizás sabían que, el 11 de septiembre se produce en Roma un atentado contra Benito Mussolini del que sale ileso.

O quizás recordarán que el 13 de agosto de 1926 en la localidad cubana de Birán nace Fidel Castro Ruz, el famoso militar, revolucionario, estadista y político cubano. Solo cuatro meses después, fallece en Torrelodones, el líder y estadista Antonio Maura, que fue cinco veces Presidente del Gobierno. 

Todas fechas históricamente muy relevantes. Mas no pude encontrar aún en ninguno de los hallazgos que me dio internet aquello de lo que quisiera hablarles en este primer número de Signos de Victoria del 2026.

El 1 de octubre de 1926, en un inicio insignificante para Google, pero no para nosotros, fue fundada la comunidad de las Hermanas de María de Schoenstatt, en torno al pequeño santuario en el valle del Rhin, al Padre Fundador y un grupo de mujeres valientes que había decidido dedicarse por completo al servicio de la Obra de Schoenstatt, aún naciente.

¡Sí! Este año las Hermanas cumplimos 100 años y como la cifra es tan significativa conviene detenerse para mirar hacia atrás, mirar el presente y mirar hacia el futuro.

Foto del grupo de hermanas fundadores en torno al 1926

Mirar hacia atrás: Lo primero que salta a la vista es la audacia de ese puñado de mujeres que, en un contexto de mucha pobreza, reconoció en este carisma incipiente su camino de vida y una forma de vivir la fe que podía dar respuesta no solo al entorno próximo alemán, sino sobre todo a una Iglesia necesitada de renovación, de generar puntos de contacto con el hombre. Muy pronto tras la fundación, nuestra Familia de Hermanas creció en número y en profundidad. El contexto político de Alemania gatilló el envío de las Hermanas misioneras a Sudáfrica y a Sudamérica y así pronto hubo presencia de las Hermanas en los 5 continentes. ¿Qué era lo nuestro? Tan sencillo y tan grande a la vez: Ser presencia de María en el mundo, colaborar en la inspiración de la Obra de Schoenstatt y aportar en todos los ámbitos donde se forjara la educación de la mujer y las familias.

Mirar hacia atrás para nosotras también es mirar la llegada de las primeras Hermanas a España en 1961. También valientes. La tierra española, abierta de forma innata a lo mariano acogió la semilla de Schoenstatt en Madrid y luego en Barcelona, donde han podido servir y entregarse Hermanas alemanas, chilenas, argentinas y nuestras 12 vocaciones propias de España. Movimiento de Schoenstatt, asistencia parroquial y nuestro “Kinder” que más tarde se transformó en nuestro Colegio, han sido los campos apostólicos que se han desarrollado con más fecundidad.

Mirar hacia el presente: Somos 12 Hermanas en España, 10 en Pozuelo y 2 en Valldoreix, Barcelona. Llenas de desafíos, animadas por toda la vida que rodea nuestros centros de Schoenstatt, con un profundo anhelo de reconocer cómo nos quiere utilizar la Mater para ser mejores instrumentos, atentas a percibir dónde pueden existir espacios para crecer, para hacer las cosas mejor y poder regalar con más profundidad el carisma que nuestro Fundador nos ha dejado como tesoro para la Iglesia y el mundo de hoy. Y el presente significa poder celebrar agradecidas este año de jubileo que nos regalará muchas oportunidades para hacerlo. No a “puerta cerrada”, sino justamente con todos aquellos a quienes le pertenece también esta fiesta: las personas que nos han sido confiadas. Un signo inmenso de esto es el regalo que la Santa Iglesia le ha concedido a los santuarios y capillas donde vivimos las Hermanas: la indulgencia plenaria. Si lo hubiéramos planeado no hubiéramos encontrado algo más elocuente que esto, ya que nuestra alegría es que muchos se encuentren con la Madre, Reina y Victoria tres veces Admirable de Schoenstatt en su Santuario.

Mirar hacia el futuro: El extracto de una oración compuesta por el P. Kentenich en el campo de concentración de Dachau que puede ayudarnos a resumir la mirada hacia el futuro: “Guíanos según tus sabios planes y se cumplirá nuestro único anhelo”. El futuro, abierto, con preguntas, con miles de oportunidades para crecer, está en manos de Dios y quizás nuestra única clave será no poner obstáculo para que el Espíritu Santo nos conduzca según su vuelo.

Mirar hacia atrás para agradecer y pedir perdón por todo lo que no hemos hecho bien. Mirar el presente para no descuidar ningún signo, espacio para entregarnos más a Dios, a quien nos hemos consagrado a través de la Obra de Schoenstatt.

Mirar el futuro para acometerlo con la humildad y la audacia de María y con la misma valentía de las primeras Hermanas a quienes tanto les debemos.

Los invitamos a celebrar con nosotras y a rezar por nosotras, para que no nos falten vocaciones para seguir extendiendo el Reino de María.

 

Hna. M. Clara Greene

Jefa de Formación