Como ya viene siendo tradición en este colegio, el pasado viernes 24 de abril participamos en la Milla Solidaria del Colegio Monte Tabor. Fue un encuentro lleno de emoción, risas, sacrificio y, sobre todo, generosidad, ya que este año todo lo recaudado iba destinado a la lucha contra el cáncer.
Después de varias semanas entrenando duro para llegar lo mejor preparados posible, tuvimos nuestra recompensa: dejamos huella en la competición, con varias medallas y diplomas en distintas categorías. En cada una de esas entregas de premios se podía palpar ese espíritu de familia que tanto caracteriza al colegio, ya que daba igual si el premiado era de nuestro curso o no; nos dejábamos la piel animando y vitoreando su nombre.
Este año, con motivo de su vigésimo aniversario, tuvimos doble recompensa, ya que pudimos disfrutar todos juntos de un trozo de pizza para recuperar fuerzas. Y rematamos el día en la casa de campo, comiendo unidos y fortaleciendo las amistades fuera del aula.
Da gusto verles en otro ámbito que no sea el académico, pues una carrera así inculca en nuestros alumnos virtudes indispensables para su futuro: la resiliencia, la perseverancia, la disciplina…
Mención especial a los más pequeños de la competición, los de 4 y 5 años, que, aunque no sean categorías donde se premie a los mejores, lo dieron todo y ganaron como colegio. Los allí presentes pudieron disfrutar de los nuestros, cruzando los primeros la línea de meta. Nos esperan grandes cosas de ellos, y tenemos muchas ganas de verles en Primaria para que podamos aumentar nuestro palmarés.
Así que, si Dios quiere… ¡El año que viene, más y mejor!

Marta Ros Bautista
Profesora de Educación Física de Primaria


