Este mes la Iglesia de Madrid vivió un acontecimiento extraordinario: la visita del Santo Padre a nuestra capital.
Como familia de Schoenstatt, nos unimos a este gran encuentro con ilusión, conscientes de estar participando en algo mucho más grande que nosotros mismos.
Fue emocionante experimentar de cerca la visita del Vicario de Cristo en la tierra. Nos une una misma fe, el amor al Señor y a su Santísima Madre, y el deseo de caminar juntos siguiendo a Cristo.
A pesar del calor y las horas de espera no perdimos el entusiasmo. Desde las primeras horas se respiraba un ambiente de alegría, expectación y unidad. Familias, jóvenes, niños, sacerdotes y religiosos compartíamos la emoción de esperar al Papa y celebrar juntos la Eucaristía.
Tuvimos además la suerte de que la procesión de Corpus Christi pasara cerca de nuestro sector. Ver al Santo Padre recorriendo a pie la Gran Vía, portando la custodia con Jesús Sacramentado tan cerca de nosotros, fue un momento increíble.
Muchos miembros de nuestra familia participaron de maneras muy diversas: algunos como voluntarios, otros cantando en el coro, otros representando a la juventud en el escenario, otros cantando para el Papa. Cada uno desde su lugar, pero siempre unidos como una sola familia.
Esos días santos no solo fuimos visitados, mirados y bendecidos por el Papa, sino que algo dentro de nosotros sabe que fuimos visitados, mirados y bendecidos por el Señor.
“¡In illi uno unum!”
Inés Valentín-Gamazo
Departamento de Orientación

«El encuentro con nuestro Santo Padre fue de lo mejor que nos ha pasado en la vida, ya lo podemos ver en este momento. De una manera muy natural y cercana (como Dios nos ama), se dieron estás risas inesperadas. Claro está que si todo lo hubiéramos planeado, no hubiera sido así de espontáneo. Es justo esto el regalo de está fotografía… Somos hechos a la perfección ante los ojos de Dios y Él nos quiere tal cual somos. Ni dando la talla, ni sabiendo bien el protocolo, más bien, siendo auténticos y bromeando hasta con el Santo Padre. Así es Dios de amoroso, nos acompaña, nos cuida y nos ama con locura. ¡Sí! Incluso con sentido del humor. Animándonos a seguir el camino, aún cuando la enfermedad quiere robarnos las fuerzas y la alergia por vivir. ¡Que viva el Papa y que viva Pedro por haberle pedido un favor de bendecir una cruz antes de esta foto!
Andrea Siekavizza
Madre del colegio



