El pasado 12 de marzo de 2026 viví, en nombre de todo nuestro colegio, uno de esos momentos que permanecen para siempre en la memoria.
En el marco de la XVIII Jornada Anual de Educación, celebrada en la Universidad Villanueva, tuvimos el honor de recoger el Reconocimiento CECE-Madrid a los Valores Sociales, una distinción que pone en valor nuestra manera de entender la educación: una educación basada en el vínculo, en el acompañamiento personal y en la convicción profunda de que cada alumno está llamado a algo grande.
Os confieso que fue un momento de enorme orgullo. Pero, sobre todo, fue un momento de profundo agradecimiento, porque en realidad este reconocimiento es de todos.
Es de las Hermanas de María, que nos han enseñado a educar desde el vínculo, desde la cercanía y desde una mirada que cree en cada persona.
Es de nuestro equipo directivo, con quien comparto cada día la responsabilidad y la ilusión de seguir haciendo crecer este colegio.
Es de nuestros profesores, que se entregan con vocación y compromiso en cada aula, acompañando a cada alumno con cercanía y exigencia.
Es del personal de administración y servicios, que con su trabajo constante hace posible el día a día del colegio.
Y es, de una manera muy especial, de vosotros, las familias, porque confiáis en nosotros lo más importante que tenéis: la educación de vuestros hijos.
Y, por supuesto, es de nuestros alumnos, que son siempre el centro y el sentido de todo lo que hacemos.
Este reconocimiento llega en un momento muy significativo para nuestro colegio, después de años de trabajo, de esfuerzo compartido y de una apuesta clara por seguir creciendo y dando lo mejor de nosotros mismos. Nos confirma que el camino que estamos recorriendo es el adecuado, pero también nos impulsa a seguir avanzando con más fuerza, si cabe.
Porque creemos firmemente que educar no es solo enseñar contenidos. Educar es acompañar, es creer, es ayudar a cada alumno a descubrir quién es y quién está llamado a ser.
Por eso, recibimos este premio no como una meta alcanzada, sino como un compromiso renovado con todos vosotros a seguir trabajando cada día para que nuestro colegio sea un lugar donde cada alumno se sienta conocido, querido y acompañado.
Gracias por caminar con nosotros.



