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Nuestro equipo de debate va a la universidad


Ya que vivimos “discutiendo”, que por lo menos nos pongan normas y premios…

Recuerdo estar sentado hace más de un año pensando si organizar una extraescolar algo extraña: Debate y Oratoria. Extraña porque no prometía medallas ni trofeos relucientes, ni fotos sudadas para la web del cole… Prometía algo bastante más incómodo (sobre todo en el mundo en el que parece que nos hemos adentrado): pensar, escuchar y aprender a llevar la contraria con educación. Contra todo pronóstico, funcionó. O eso parece… Dejadme soñar (de momento).

Ahora ese pequeño experimento da un paso importante (y algo vertiginoso): el colegio se estrena en el debate académico competitivo. El equipo senior, formado por seis alumnos de Bachillerato Internacional, participará por primera vez en la Liga Versus de la Universidad Nebrija. Un torneo serio, con jurado, rondas, eliminatorias y premios (porque sí, también hay premios, y fingir que no importan sería mentir).

Hace unos días acudimos a dicha universidad para recibir una formación previa. Fuimos con ilusión y con ese nervio tan característico de no saber si eres el novato. La buena noticia fue descubrir que la mayoría estaba en el mismo punto o tenían poca experiencia. Pero allí estaba Karl Popper, nada más entrar, para recordarnos que “enfrentamos argumentos para que no tengan que pelear las personas”. Algo muy necesario en un mundo donde se discute mucho y se dialoga poco, donde parece que lo importante no es llegar a un acuerdo, sino que quede cada vez más clara la distancia entre personas.

Allí aprendimos, nos divertimos, nos estresamos… Un dato curioso que nos explicaron es que el debate académico es relativamente joven en España (la primera liga no llegó hasta el año 2000) y que es un “deporte” peculiar: se gana convenciendo a un jurado, no marcando más puntos objetivos. Ahora explicadles a vuestros hijos que el Madrid o el Atleti no ganaron pese a que marcaron más goles que el rival… Pues el debate es algo así. Aquí no basta con tener razón; hay que saber explicarla.  También estuvieron los clásicos: Aristóteles, Cicerón y la retórica clásica hicieron acto de presencia para recordarnos que el fondo sin forma se queda cojo… y la forma sin fondo, vacía.

La teoría se puso a prueba rápidamente: 20 minutos para preparar un argumento a favor de la reincorporación del servicio militar obligatorio. Y lo cierto es que nuestro equipo respondió con soltura, evidencias bien escogidas y bastante más cabeza fría de la esperable. Salieron con una idea clara: esto va en serio… y eso motiva.

Mientras tanto, el equipo junior (nueve alumnos de ESO) sigue entrenando con calma (o bueno, con todo lo contrario, pero me entendéis). Aquí no hay prisa por competir, aunque lo vamos a intentar para finales de curso. Primero se aprende qué es un argumento, cómo se razona, cómo se busca información fiable y por qué el lenguaje no verbal a veces dice más que las palabras. Competir llegará cuando tenga que llegar; antes toca entrenar para no confundir debate con bronca.

Por todo ello, el debate encaja especialmente bien con el Bachillerato Internacional y con la educación de E.S.O de nuestro colegio, pero en realidad encaja con la vida: enseña a pensar con criterio, a escuchar de verdad y a defender ideas sin llevarnos por delante al de enfrente. Por eso, animamos a las familias a acercarse, a interesarse y, cuando toque, a venir a vernos debatir. ¡Las fechas las anunciaremos pronto, pero el torneo comienza a mediados de marzo!

Porque aquí no enseñamos a ganar discusiones. Enseñamos a no perderlas antes de empezar.

D. Daniel Muñoz Álvarez
Profesor de Lengua castellana y Literatura de ESO y Bachillerato Internacional.