Durante los días de nuestra Convivencia en Covadonga, los alumnos de 6º de Primaria han vivido una experiencia que difícilmente olvidarán. Para muchos era la primera vez que conocían este lugar tan especial – para mí también lo era – y para todos ha sido un verdadero regalo poder compartir juntos unos días marcados por la convivencia, la oración, la naturaleza y la presencia cercana de la Virgen.
A lo largo del viaje pudimos descubrir cómo María ha acompañado la historia de España y cómo sigue queriendo acompañar también la vida de cada uno de nuestros niños, especialmente en este momento tan importante de paso de Primaria a Secundaria. En cada caminata, en las oraciones en la Cueva, en los momentos compartidos durante el viaje y hasta en los paisajes impresionantes que contemplamos, experimentamos de una manera muy sencilla pero profunda que la Virgen nos cuida, nos protege y camina con nosotros.
Fue un encuentro natural y sobrenatural al mismo tiempo. Natural, por la belleza inmensa de las montañas, los lagos y todo el entorno del Santuario de Covadonga, que hablaban constantemente de la grandeza de Dios, y también por la alegría sencilla de convivir, caminar y compartir juntos como familia de clase. Y sobrenatural, porque en medio de esa belleza y de esa fraternidad pudimos descubrir la presencia cercana de María y experimentar que Dios nos necesita. Aunque a veces uno se sienta pequeño o inseguro, si camina de la mano de Dios puede convertirse en instrumento suyo para llevar su amor y su luz al mundo.
Uno de los momentos más significativos del viaje fue cuando cada alumno ofreció a la Virgen “el arma” con la que quiere luchar contra el reino de las tinieblas y unirse al Reino de María: valorarse, dar, rezar, agradecer, la misión y la verdad… Fue emocionante acompañarlos en ese momento y ver cómo cada niño abría su corazón y daba un paso personal de entrega.
Como profesores, nos llenó de alegría y esperanza comprobar que estos niños están creciendo de la mano de la Virgen. Ella les acompañará en los cambios, retos y descubrimientos de la adolescencia. Y, caminando con María, sabemos que van seguros de la victoria.


Hna. María del Sol


